Consejos para elegir una constructora y evitar sorpresas


Construir una vivienda es una inversión sustancial, es importante que del proyecto de nuestra futura casa se encargue una empresa sería y profesional, ya que desgraciadamente en la construcción existen demasiadas empresas “piratas” que se aprovechan del buen trabajo y la buena imagen de otras. A través de una web relativamente bien estructurada y unos precios bajos ejercen un gancho para captar clientes que acaban descubriendo demasiado tarde la verdad que encierra el refrán de “lo barato sale caro”.

La empresa seria VS la empresa pirata.

Generalmente las mejores empresas de casas prefabricadas y modulares suelen salir menos económicas y suelen ser las que antes encontramos, la constructora que más se ajuste a nivel de profesionalidad y seriedad a lo que todo cliente busca no se encuentra normalmente entre las últimas opciones que miramos. Lo que normalmente sucede es que, encontrada la empresa idónea, nos planteamos si podremos encontrar a alguien que pueda hacer lo mismo pero más barato, es ahí cuando nos arriesgamos a jugárnosla con según qué constructoras cuya manera de abaratar y captar clientes no es otra que renunciar a cosas como la calidad de los materiales constructivos, la seguridad en obra o cualquier resquicio por el que puedan ahorrar costes merced a la evidente relajación en la calidad constructiva. Esa supuesta economización suele también deberse, por otro lado, a que en realidad nos ocultan varios de los gastos paralelos que invetiblemente habrá que acabar asumiendo (como pueden ser las licencias, los acabados interiores, las instalaciones, la solera o cimentación, etc

Estemos hablando de casas prefabricadas, de casas de madera o de obra tradicional, son varios los síntomas que hace que podamos detectar si estamos ante una empresa seria o ante una que nos pueda llevar por el camino de la amargura. A continuación ofrecemos algunos consejos para identificar a unas y otras.

Llamada telefónica.

A menudo no hace falta más que esto para saber si nos estamos equivocando, la seriedad, la profesionalidad y el trato personalizado son tres claves que, en muchas ocasiones, se pueden identificar si están presentes en la empresa con sólo una llamada. Esa primera toma de contacto debe servirnos para extraer la mayor información posible sin, por supuesto, tomar una decisión definitiva.

Página web.

Bien es cierto que hoy en día hacer una web más o menos resultona puede será relativamente fácil, sin embargo en ocasiones la propia página ya transmite la sensación de no estar excesivamente cuidada, incluso con faltas de ortografía. Si es así es importante plantearse si nos fiamos de una empresa que ni siquiera cuida su fachada más accesible es la ideal para entregarles la responsabilidad de crear un hogar para nosotros.

imagen3

En muchas ocasiones nos encontramos también con fotografías que no son de casas hechas por la empresa o simplemente con fotos de casas a medio hacer o sin terminar, o simplemente render o imágenes virtuales. Las hay que incluso también roban fotos a otras empresas para llamar la atención. Que antiguos clientes no permitan que la empresa, una vez terminada su vivienda, vuelva a su casa para hacer un reportaje fotográfico da una idea de la impresión que han dejado en ellos.

Visita a la empresa.

Comprarse una casa, o decidirse por una constructora para que nos haga la casa, no es algo que se pueda hacer por Internet o en una llamada telefónica. Ver in situ dónde y cómo trabaja la empresa a la que vamos a confiar la realización de nuestra vivienda. Y es que hay muchas empresas que tras una web estéticamente llamativa y un look profesional esconden una realidad bien distinta, en ocasiones en vez de en una oficina nos reciben en la propia casa del “gerente” de la empresa o en oficinas que poco o nada tienen que ver con la imagen que proyectan. Lo ideal será siempre un Chalet Piloto en el que poder ver de primera mano las calidades constructivas de la empresa o una oficina que transmita y aporte la profesionalidad necesaria.

Hay compañías que exigen el 20, 30, 40 e incluso el 50% del presupuesto antes de entrar siquiera en la parcela, esto puede ser una señal de alarma clara

Esa visita también sirve para comprobar la dedicación a los clientes que ofrecen. Es importante tener en cuenta que estamos hablando de una casa, y para ello se requiere no sólo profesionalidad, sino también atención personalizada y que tenga en cuenta las necesidades de cada familia. Es bueno en ese sentido que se cuente con un departamento técnico interno de la empresa, ya que de otra manera cualquier precio que nos puedan dar y cualquier promesa a nivel de diseño y ejecución que nos puedan hacer son sólo estimaciones y castillos en el aire.

Conocer obras en ejecución

El que una empresa tenga casas en proceso de ejecución es también una buena señal. Conviene visitar dichas obras y comprobar sobre el terreno si cumplen con todos los protocolos establecidos por la ley, como por ejemplo el tener a todo el personal asegurado, cumplir con las normas de seguridad en obra, contar con un baño en obra, disponer de andamios homologados, contar con vehículos rotulados y empleados de la empresa bien identificados y, aunque pueda parecer baladí, tener la obra ordenada ya que esto es un síntoma de seriedad y profesionalidad

Conocer casas construidas.

Una buena empresa, una que ha dejado un buen sabor de boca en sus clientes, siempre tendrán las puertas abiertas de muchos de ellos. Conviene pedir que nos permitan visitar una casa ya hecha a clientes para comprobar que, efectivamente, éstos están contentos y, en la mediad de lo posible, poder consultarles los pormenores de la obra y sus impresiones con la casa y la empresa.

imagen2

Solvencia de la empresa.

En la medida de lo posible es necesario conocer la estabilidad económica de la constructora. Una empresa solvente, por ejemplo, no exige más que el desembolso de una señal a la firma del contrato para formalizar la relación. Frente a esto, hay compañías que exigen el 20, 30, 40 e incluso el 50% del presupuesto antes de entrar siquiera en la parcela, esto puede ser una señal de alarma clara. En ese sentido, si se trata de construcción, ya sea en madera o de tipo ‘tradicional’, lo más habitual y seguro para el comprador será trabajar por certificación de obra, ya que implica que sólo se abonará aquello que ya esté construido.

Por otro lado, aparte del evidente riesgo de estafa que implica hacer tamaño desembolso sin, por así decirlo, recibir nada a cambio, hay que contar con una garantía que pueda ser satisfecha una vez construida la casa. En ese sentido, y sin entrar a valorar el servicio posventa que pueda ofrecer cada empresa, la garantía que se debe dar por ley es de un mínimo de 10 años. Por ello es conveniente asegurarse de que la empresa no nos va a dejar tirados ante cualquier contratiempo que nos pueda surgir.

Responsabilidades del cliente.

No olvidemos que el propio cliente actúa como promotor de la propia vivienda, lo cual supone que las responsabilidades de lo que suceda durante la obra se comparten entre la constructora y el cliente. No sólo eso, sino que en última instancia, si la empresa no respondiera, el responsable de cualquier incidente que pueda acontecer en la obra acaba siendo el propio cliente o promotor. Es fundamental asegurarse que, como comentábamos anteriormente, la empresa constructora tenga en regla a todos los trabajadores, cumpla todos los requerimientos en materia de seguridad y contrate los correspondientes seguros de responsabilidad civil.

Garantías.

Asegurarse de que una empresa nos ofrece una serie de compromisos resulta también imprescindible. Durante la obra se tiene que establecer una garantía que nos dé la certeza de que la constructora pueda solventar cualquier contratiempo o imprevisto que pueda surgir sin que ello acabe repercutiendo en el precio, en la garantía o en el tiempo de ejecución. Por otro lado es también indicativo de una empresa seria el que cuente con un servicio post-venta que nos pueda dar una tranquilidad una vez la casa está entregada. Más allá de la garantía que marque la ley, el que una empresa se comprometa a solventar cualquier problema que pueda surgir da buena cuenta de su profesionalidad.

Ejemplos como el conocido de Balcan House, cuyos clientes siguen litigando casi un año después del cese de actividad de la empresa para ser indemnizados por estafa dan buena cuenta de lo que uno se puede encontrar en el mercado si no toma las adecuadas precauciones, la web está desaparecida pero podemos encontrar un grupo en facebook de todas las quejas.

Conclusión.

Son muchas las claves que pueden desvelar que una empresa puede no ser la empresa idónea para hacer nuestra casa, no necesariamente estamos hablando, que quede claro, de empresas de construcción que busquen estafar a sus cliente, también las hay que simplemente tienen una falta de profesionalidad y vocación de servicio que, unida a una mala estructura de empresa conlleva que presten un mal servicio. Ese mal servicio puede acarrear desde cambios en el precio durante la obra, como poco, hasta responsabilidades legales e inseguridad física para los clientes y ocupantes de la vivienda.

Desconfiemos de los precios demasiado bajos que además prometen buenos acabados y alta calidad. Nadie da duros a pesetas y si buscan captar únicamente por precio es que estamos renunciando a algo, lo digan explícitamente o no. Y ese algo, aunque en un primer momento pueda no ser relevante, acabará a la larga dándonos problemas. Como decíamos al principio: lo barato sale caro.