Descubre la importancia de las soleras de hormigón en nuestro día a día

Si bien la expresión soleras de hormigón puede ser desconocida para muchos, la mayoría de la población entra en contacto con ellas diariamente de una forma u otra. Sin ir más lejos, estas suelen emplearse para instalaciones deportivas, como polideportivos, e instalaciones industriales, como las naves, así como en garajes particulares y en las aceras de la vía pública. En definitiva, se trata de un acabado presente en un elevado número de construcciones que, ya sea por motivos personales o profesionales, nos vemos obligados a frecuentar en repetidas ocasiones a lo largo de nuestra vida.

No obstante, resulta cuando menos llamativo que, pese a la cantidad de suelos de cemento que pisamos, los ciudadanos desconozcan aspectos tan importantes de cualquier pavimentación como su composición o los distintos tipos que existen en el sector. Por ello, a continuación, te explicamos algunos de los datos más reseñables de las soleras de hormigón.

Composición

De acuerdo con Bobeton, una empresa experta en pavimentos industriales con sede en San José de la Rinconada (Sevilla), las soleras de hormigón están compuestas por varias capas de tierra compacta, a las que se añade una capa superficial de ese material bajo una serie de condiciones específicas. La primera de ellas es una de las más destacadas y lleva por nombre «explanada», pues debe soportar todo el peso que pueda ejercerse contra la solera. Aunque el empleo de materiales depende en gran medida de la carga mencionada, las tierras de la excavación compactadas suelen ser la elección principal. Sin embargo, los especialistas recomiendan aplicar única y exclusivamente la capa de hormigón sobre la explanada en caso de que esta no vaya a estar sometida a demasiada presión.

Por otro lado, no hay que pasar por alto que la capa definitiva, la de cemento, necesita ser separada de la primera mediante una subbase de arena y gravas, y una lámina de polietileno. La subbase citada persigue la repartición del peso sobre la solera, mientras que la capa impermeable busca reducir un posible rozamiento con las tierras del fondo, así como la aparición de humedades que puedan traer consigo el colapso de la explanada.

Tipos de hormigón

Dentro de los distintos tipos de acabados de hormigón que los clientes pueden seleccionar, se encuentran cuatro: impreso, pulido, desactivado y fratasado.

El primero de ellos sobresale por su finalidad decorativa, pues ofrece un resultado final parecido a materiales como la piedra, la roca o la madera, entre otros. Además, soporta las inclemencias propias del tiempo. 

El hormigón pulido se diferencia del impreso en que tiene un objetivo más útil, siendo los lugares con alto tráfico sus principales clientes. Asimismo, el reducido precio que posee en el sector permite que pueda ser utilizado en superficies con muchos metros cuadrados, tales como los hospitales, por ejemplo.

El hormigón desactivado es habitual en paseos y entradas a chalés debido a que consigue un suelo antideslizante y es resistente tanto al tráfico como a altas temperaturas, mientras que las soleras de hormigón fratasado lo son aún más si cabe.

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